Se utilizaron 13 molares
humanos frescos con sus fosas y surcos intactos, montados en tacos de resina acrílica
de 4 cm de largo, 2 cm de ancho y 2 cm de altura. Los pasos operatorios general
fueron los siguientes: 1) limpieza de las caras oclusales, 2) lavado con spray y
secado con aire filtrado a presión, 3) grabado con ácido fosfórico al 37 por
ciento, 4) lavado con spray y secado con aire a presión. Luego se ubicó un
sellador de fosas y fisuras desde el centro del surco hacia una de las caras
proximales (grupo C) y se polimerizó con luz halógena. En la otra mitad de la
cara oclusal (grupo L) se humedeció el surco con agua corriente, se secó
parcialmente con aire, se aplicó una resina adhesiva de tipo monofrasco y luego
se polimerizó con luz halógena. Por último, se aplicó un sellador de fosas y
fisuras y se realizó la polimerización final. Las muestras se conservaron en
agua a 37 grados C durante 24 horas y luego se termociclaron. Se recubrió con
esmalte para uñas toda la superficie de las coronas, menos la cara oclusal, y
todos los especímenes se sumergieron en una solución de azul de metileno al 2
por ciento durante 72 horas. Se realizaron dos cortes en cada corona seccionando
perpendicularmente el surco: la mitad correspondiente al grupo C y la mitad
correspondiente al grupo L. Las secciones obtenidas se observaron bajo luz
reflejada en un microscopio óptico y se analizó la profundidad de penetración
del colorante. Las observaciones fueron categorizadas como penetración total,
penetración parcial y no penetración. En las mitades que no habían sido
previamente contaminadas con agua hubo una significativa reducción (p<0.01)
de la penetración del colorante entre el sellador y el esmalte grabado. Rev.
Asoc. Odontol.
Argent;89(1):80-3, ene.-feb. 2001